La Odisea
Autor: Homero
Idioma original: Griego antiguo
Personajes: Odiseo, Circe, Telémaco, Penélope,
Polifemo, Escila, MÁS
Géneros: Epopeya, Épico
Adaptaciones: La Odisea (1997), MÁS
Traductores: Samuel Butler, Alexander Pope, Andrew
Lang
La odisea empieza en Grecia años después de
la Guerra Troyana. Odiseo (o Ulises, la versión latinizada de su nombre), el
rey de Ítaca, no ha logrado volver a casa y muchos creen que está muerto.
Sabemos desde el principio del cuento que eso no es la verdad. Se lo llevaron
preso a la isla de la diosa Calipso. De hecho, es prisionero del amor. Además,
Poseidón, el dios del mar, no está contento con Odiseo y no está dispuesto a
dejarle volver a casa.
En Ítaca, la esposa de Odiseo, Penélope, es asediada de pretendientes
que quieren casarse con ella ahora que su esposo no está. La diosa Atenea,
quien ha sido siempre una amiga de Odiseo, guía a su hijo, Telémaco a que vaya
en busca de información sobre su padre.
Primero, Telémaco va a Pilos para visitar al rey Néstor, que
le da una muy buena acogida, le da de comer y le dice que vaya a ver al rey
Menelao en Esparta. El príncipe itacense lo hace y se entera de que su padre
está vivo y de que es prisionero en la isla de Calipso. Oímos muchas veces la
historia del hermano de Menelao, el rey Agamenón, quien fue asesinado por su
esposa infiel y su amante. Su hijo, Orestes, se venga de ellos. Esto no es muy
importante para el trama sino que es un punto temático importante en el épico
en cuanto a la venganza y la lealtad.
Mientras tanto, en Ítaca, los pretendientes hacen planes de
matar a Telémaco cuando vuelva. ¡Mucha tensión!
En Olimpos, donde los dioses pasan el rato, Atenea le ruega a
su padre Zeus, el rey de los dioses, que tenga piedad de Odiseo y que haga que
Calipso lo deje marcharse. Zeus lo hace y Odiseo emprende su viaje pronto, con
muchas quejas de Calipso. La balsa de Odiseo se choca en la tierra de los
feacios, donde lo ayuda Atenea, quien hace que la princesa se enamore de Odiseo
y que convenza a sus padres que le den comida y refugio. A cambio por su ayuda,
los feacios le piden que cuente su historia y aquí se empieza el largo cuento
de las aventuras de Odiseo durante los años posteriores a la guerra.
Odiseo salió de la Guerra de Troya con una nave llena de itacenses.
Primero llegaron a una tierra extranjera y saquearon el pueblo. Unos días de
tormentas más tarde, llegaron a la tierra de los lotófagos, donde los hombres
comen el loto y se olvidan de sus casas y sus familias. Luego a la isla de los
cíclopes, monstruos enormes con un solo ojo. Por desgracia, los itacenses se
encuentran en la cueva de uno de estos monstruos, quien bloquea la salida con
una piedra grande y se come a algunos de los hombres. Odiseo, sin embargo,
mantiene la calma y le dice al cíclope que su nombre es "Nadie", lo
emborracha y el monstruo se duerme. En la noche, Odiseo y sus compañeros afilan
un palo grande y ciegan a Polifemo con él. El monstruo llama a los otros,
"¡Nadie me ha arruinado!", lo cual los hace pensar que nadie ha
lastimado a su compañero. Tal es la inteligencia de Odiseo.
Pues, todavía queda el problema de salir de la cueva. Odiseo
ata a sus hombres a los estómagos de las ovejas de Polifemo. Cuando el cíclope
mueve la piedra para dejar que salga el rebaño, toca los dorsos de las ovejas
para asegurar que no hay nadie escapándose y así lo engañan otra vez. Por
desgracia, cuando está huyendo en su nave, Odiseo revela su nombre mientras se
mofa del cíclope. Resulta que Polifemo es el hijo de Poseidón y ora a su padre,
el dios del mar, y le pide que Odiseo sufra. Y que sufra más y que pierda a sus
compañeros y que tal vez muera. Ésta es la razón por la que Poseidón odia a
Odiseo tanto.
Odiseo sigue con su historia. Él y sus compañeros llegan a la
isla de Eolo, el dios de los vientos. Eolo los ayuda y pone todos los vientos
menos el poniente en una bolsa, de modo que los marineros vayan directamente a
Ítaca. Por desgracia, Odiseo no les dice a sus compañeros qué hay en la bolsa.
Creen que es un tesoro y la abren durante el viaje de vuelta, y se ven
enfrentados a tempestades de nuevo —a ocho a la vez, de hecho.
Luego llegan a la tierra de Circe, una hechicera que
convierte a muchos de los hombres en cerdos. Con la ayuda de los dioses, Odiseo
logra convertirlos en hombres de nuevo y hace el amor con Circe. Por un año.
Uno de sus compañeros le pregunta, "¿Ya podemos irnos?" y Odiseo dice
que sí. Con tristeza, Circe le dice que ahora tiene que bajar al infierno para
recibir los consejos del profeta Tiresias. Lo hace y Tiresias le profetiza que
llegará a casa pero con mucha dificultad. Odiseo habla con otras personas famosas
que han muerto, como sus amigos de la guerra Aquiles y Agamenón. Encuentra
también al espíritu de su madre, que se murió por de la pena que le causó la
larga ausencia de su hijo.
Los itacenses regresan a la tierra de Circe para pedir
consejos sobre cómo deberían navegar las aguas peligrosas. Después de
desembarcar, se encuentran con las Sirenas, mujeres monstruosas con voces
hermosas que pretenden atraer a los marineros hasta su muerte. Odiseo será el
primer hombre que las oye cantar y que vivirá para contarlo. Ordena que sus
compañeros se tapen los oídos y que lo aten al mástil para que pueda oír la
canción de las Sirenas. Luego hay dos monstruos aterradores que son, por
coincidencia, femeninos: Escila y Caribdis. Como predijo Circe, seis itacenses pierden
la vida a causa de Escila, que tiene seis cabezas. Los marineros apenas se
escapan de Caribdis, una vorágine enorme que traga el mar y luego lo vomita.
Los itacenses aterrizan en la isla de Helios, el dios del
sol. Allí están sus vacas muy especiales. A pesar de haber recibido varios
avisos de no comer las vacas —uno de Tiresias y otra de Circe— lo hacen en
lugar de morir de hambre, una muy mala decisión. Todos los hombres mueren en
una tormenta, excepto Odiseo, quien se encuentra en la isla de Calipso por los
siguientes siete años.
Así termina la historia de Odiseo como la narra a los
feacios. Están tan conmovidos que le dan muchos tesoros y lo llevan a Ítaca.
Una vez ahí, Atenea le pone un disfraz para que pueda enterarse de la
situación. Los pretendientes todavía están en su casa, comiendo toda su comida
y creando problemas, y piensan que si se quedan bastante tiempo, Penélope
tendrá que casarse con uno de ellos. Le pide ayuda al encargado de sus puercos,
Eumeo, quien lo recibe y le da una cama para la noche. Atenea vuela a Esparta
para encontrar a Telémaco y llevarlo a casa.
Cuando vuelve el principe, Odiseo se revela a su hijo. Tras
una reunión alegre, Odiseo viaja al palacio, todavía disfrazado como mendigo.
Habla con Penélope y trata de convencerla de que Odiseo va a volver pronto.
Ella no lo cree. Odiseo aprovecha de esta oportunidad para ver cuáles de los
sirvientes aún son fieles y cuáles están en el lado de los pretendientes.
Penélope está cansada de esperar tanto y les ofrece una
prueba a los pretendientes. Inventa una competencia de fortaleza física y
declara que se casará con el ganador. Los pretendientes tienen que encordar el
arco de Odiseo y lanzar una flecha por los cabezales de doce hachas. Muchos
pretendientes lo intentan y no tienen éxito, hasta que el mendigo (es decir,
Odiseo disfrazado) pide la oportunidad de intentarlo. Tiene éxito, se quita el
disfraz y, con la ayuda de Telémaco, unos sirvientes leales y la protección de
Atenea, mata a todos los pretendientes —más de 100— en una masacre sangrienta.
Odiseo y su esposa se reunen y todo está bien. Pues, todavía
queda el detalle de que Odiseo acaba de matar a todos los nobles jóvenes de
Ítaca y sus padres están furiosos. Odiseo sale del palacio, se reúne con su
padre Laertes y se esconde mientras los padres buscan la venganza. Parece que
habrá más violencia pero Atenea acude y pide que todos dejan de pelearse. Esto
les parece una buena idea y la paz vuelve a Ítaca.
Referencias
La Odisea Resumen | Shmoop. (s. f.). Shmoop. Recuperado 11 de septiembre de 2020, de https://www.shmoop.com/study-guides/es/la-odisea/resumen


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